lunes, 10 de octubre de 2011

Líneas asquerosas de conquista

"Mi mamá se murió. Soy un pobrecito huérfano. Cuánto a que eso te afloja los calzones, ven y te acuestas conmigo por el pesar que me tienes".

domingo, 18 de septiembre de 2011

La profundidad de un cenicero

"Tener iphone es mejor que tener blackberry, y el tipejo ese no me daba la razón", "Me voy a clase. No, no estoy aprendiendo nada, me voy a clase de Spinning", "Compramos todos los muebles en Miami". 

Es la gente que no tiene un solo libro en su casa, y detesta a los que hablan de libros porque siente que le están echando en cara las obras que no conoce es la que más se ofende cuando los demás los hacen caer en cuenta de su ignorancia. 

No es de extrañar entonces recibir malas caras o cartas de reclamo cuando alguno de estos personajillos de poca monta perciben comentarios que no entienden en conversaciones inteligentes como ataques a su pretensión de profundidad. Una profundidad que, claramente, se asemeja a la de un cenicero. 

jueves, 11 de agosto de 2011

El oficinista de poca monta

Ah, cosa sabrosa que son los oficinistas de baja ralea. Esos que no hacen su trabajo, no miran a nadie a los ojos, se regodean con su agresivdad pasiva y no pierden oportunidad para besar uno que otro trasero.

El oficinista de poca monta tiende a sufrir de algún defecto fisico que hace insoportable su apariencia, como por ejemplo un acné de adulto irreversible donde los granos han salido sobre las cicatrices dejando como resultado a un ser humano tremendamente acomplejado. La fealdad es resentida.

Claramente al oficinista de poca monta no le gusta trabajar. Cada trabajo que tiene está, según él, por debajo de sus capacidades. Por eso no trabaja. Y por eso se molesta continuamente con sus superiores. Al oficinista de poca monta no le gusta rendir cuentas. Tanto le molesta rendir cuentas al oficinista de poca monta, que es capaz de saltarse cadenas de mando para ensuciar a todos a su alrededor. Si una iniciativa fracasa, no es culpa jamás del oficinista de poca monta. Es culpa de todos a su alrededor.

Qué mejor regalo para un oficinista de poca monta que un practicante. De esa forma, el practicante hará todo su trabajo mientras el oficinista de poca monta puede dedicarse a otros menesteres, como cuadrar la polla mundialista de la oficina. Eso le garantizará sonrisas de algunos superiores y no tendrá que responsabilizarse por su trabajo. De tal forma, cuando el practicante (que por definición no conoce el trabajo que debe hacerse y está en entrenamiento) falle, el oficinista de poca monta se lavará una vez más las manos y reprenderá al practicante. Esto le da al oficinista de poca monta una ilusión de poder.

Nadie sabe besar traseros como el oficinista de poca monta. Es el primero en ofrecerse para buscar el teléfono del domicilio de las empanadas (hay oficinistas en cargos superiores para los que buscar en Google es dificilísimo), para cargar las cajas, para meter la cucharada en cualquier cosa que implique no hacer su trabajo.

Cada oficina tiene uno. Cuéntenos el suyo.

domingo, 24 de julio de 2011

La pobrecita mentirosa

Dentro del colorido abanico de gente infame que hay en el universo, existe una especie que llama la atención dentro de su infamia: las que no tienen carácter.

Estas pobrecitas o pobrecitos únicamente cargan en sus espaldas la responsabilidad de ser débiles lacayos, perennes ovejas buscando a qué amo servir. A veces ese amo es un hermano o hermana, a veces es un jefe, a veces es una secretaria gritona con jartera de hacer su trabajo.

En cualquier caso, estas personitas son infames por transitividad. Son personalidades débiles, casi insignificantes, que como parásitos se adhieren a entes más fuertes de su ecosistema y como las sanguijuelas que son se alimentan de los desechos de sus organismos anfitriones.

Esto hace que, dentro de sus pequeñas mentes estrechas sean capaces de mentir, calumniar, engañar e inclusive vandalizar propiedades ajenas con el fin de congraciarse con sus amos.

Por supuesto, esta ralea de personas no está libre de sus propias culpas, y como en toda relación simbiótica, los esclavos reciben el apoyo de sus amos para encubrir sus crímenes.

Ejemplos de estos personajes abundan en la cultura popular: Peter Pettigrew, el popular 'Wormtail' de Harry Potter; Lindsay, del dúo Marley and Lindsay en The New Adventures of Old Christine, las hienas de Skar en el Rey León, y Waylon Smithers, de Los Simpson.

domingo, 15 de mayo de 2011

La sabiduría de la recién parida

Algo tiene la maternidad, que parece imbuir de una sabiduría venerable a algunas nuevas madres.

Tal parece que estas nuevas madres no son conscientes de que hacer hijos no sólo no tiene ciencia alguna y que basta con mirar hacia la calle para ver niñas hasta de 13 años llenándose de vástagos.

No, para estas nuevas madres hacer hijos es un arte que sólo ellas conocen. Esto, en sus mentes, las convierte en grandes matronas que tienen autoridad para opinar y ordenar sobre todos los que las rodean, pues sólo ellas conocen la realidad de la vida.  Evidentemente, el Milagro de la Vida viene con ínfulas incluidas.

Por supuesto, a estas ilustres señoras se les olvidó mirarse al espejo en el instante en que parieron. No sólo porque se dedicaron a ver la paja en el ojo ajeno sin mirar la viga en la propia, sino porque no parecen ser conscientes de que parecen seguir estando embarazadas cuando sus bebés ya caminan, mientras sus familiares y allegados manifiestan una antipatía cada vez mayor hacia ellas y hacia los pobres vástagos que son indirectamente responsables de haber convertido a sus madres en estos monstruos insoportables. 

Sería bueno que en vez de andar impartiendo sabiduría cual prefectas de disciplina, las madres recién paridas enfocaran sus energías en una buena temporadita de gimnasio y nutricionista. Les convendría, principalmente, porque estar ocupadas les quitaría tiempo de andar molestando a los demás.

martes, 3 de mayo de 2011

El analista político de Facebook

Suele ser alguien con una profesión que no tiene nada que ver con el análisis político, pero que aprovecha cualquier oportunidad para convertir su estatus de facebook en una columna de opinión, de la peor ralea, y con errores de ortografía.

En los peores casos, los analistas de facebook son también oportunistas que esperan saltar a la fama por escribir en el 'wall' de otros escritores famosos, por opinar en las páginas de campañas cerradas hace tiempos, o por mandarles mensajes obscenos a periodistas de renombre.

Hay que temerle a la ira del analista político de facebook. Como parásitos que son, pueden volverse contra su anfitrión, como las garrapatas contra los perros, cuando éste se niega a ser su vehículo hacia la fama y la fortuna. Entonces vendrán los atropellos y los insultos, cualquier opinión se convertirá en "mamertada", y el ídolo de su juventud en la red se convertirá en enemigo acérrimo.

miércoles, 16 de marzo de 2011

La psíquica de a pie

En todas partes se encuentra uno a alguien que tiene 'poderes'. La que se soñó con el cuñado muerto, la que recibió mensajes de la tía difunta, la que apenas ve a dos personas conocerse decide en ese mismo instante que están destinadas a casarse.

Aquí en Gente Infame tenemos otra palabra para esas personas: ENTROMETIDAS.

Estas doñas son las que están absolutamente convencidas que tienen encima de la nariz el Ojo del Augurio, que les permite ver más allá de lo evidente y se dedican a dar órdenes a diestra y siniestra por cuenta del poder que dicen tener. Desafortunadamente para quienes tenemos que escucharlas, la Inquisición se acabó sin erradicar a estas brujas de tres pesos.

¿En serio, señora? ¿En serio su cuñado muerto le dijo en sueños que el suéter amarillo pollo tenía que ser para usted en la repartición de bienes?

¿En serio la tía difunta predijo una gran desgracia que va a caer sobre la familia si no se le vende su casa?

¿En serio la secretaria y el vigilante están flechados porque usted lo dice?

Por favor, señoras psíquicas, dejen la pendejada y pónganse a trabajar, que ni el suéter les corresponde aunque sea de cachemir, ni la casa se va a caer, ni Nubia se va a casar con John Jairo.

Más bien pónganse a trabajar.

domingo, 13 de febrero de 2011

Fea pero mala

Nada peor que una fea amargada.

Imaginemos, por ejemplo, una pelambre de esponjilla bombril en la cabeza que la tuvo durante años experimentando con Lisina, unos ojos permanentemente entrecerrados que hacían a las mamás de las amiguitas pensar que estaba drogada desde los trece años, y un tamaño de mastodonte que sugeriría problemas tempranos de tiroides. Quel horreur!

Personas a quienes la Naturaleza les negó un poquito de hermosura abundan. Pero cuando la fealdad va de la mano con un corazón oscuro, hay que clasificar.

Estas son las bullies que se hacen las que no. Tienen características de la típica mala de las telenovelas, pero en la vida real: fea, mala, resentida y mentirosa. Pero como son feas, las pobrecitas, se esconden detrás de su falta de gracia para disimular sus malas intenciones.

Para esconder su humilde origen social, a menudo salen de la boca de estas personas expresiones como "mi papá me enseñó mucha clase", sin saber que la clase no es algo que se aprende. Sus familias, de cortes igualmente arribistas, suelen pretender pertenecer a clases sociales superiores años más tarde cuando han vivido buenas rachas económicas. Las hijas menores de estas familias estudian en costosos colegios para señoritas, mientras los hijos mayores estudiaron en planteles de clase media.

Como la fealdad en estas personas va por dentro y por fuera, son ese tipo de persona que es capaz de negar comida al hambriento, bebida al sediento, techo al desamparado, si esto significa tener la satisfacción de haber humillado a alguien hasta hacerle llorar. Algunas hasta son capaces echarlo a uno de su propia casa, fiesta, carro, o carpa, si les parece que alimentará un poco más sus egos.

Sin embargo, el resentimiento social y estético nunca abandonarán a estas doñas, que compensarán su falta de gracia con unas patas permanentemente abiertas, disponibles para cualquiera de esos hombres que opinan que 'en tiempos de guerra cualquier hueco es trinchera'.

sábado, 29 de enero de 2011

Los novelistas wannabes

Hay una gran diferencia entre conocer el alfabeto, saber poner una letra junto a la otra para escribir palabras y hacerse entender, y saber Escribir, con mayúscula, saber utilizar esas palabras para dejar un mensaje, para contar una historia, mucho menos saber poner una coma, un punto, un punto y coma, una tilde.

No todo el mundo sabe escribir. No es un talento innato, es un oficio que hay que practicar, hay que ser autocrítico, editarse uno mismo, hay que leer, hay que hacer muchas cosas.

De ahí que sea una desgracia tan infinita encontrarse con gente que cree que porque puede poner una letra junto a la otra es inmediatamente un escritor.

Por eso cuando se reciben correos electrónicos donde una coma está mal puesta ("me veo en la obligación de, escribirte este correo"), o donde la ortografía, la puntuación y la separación de los párrafos brilla por su ausencia, hay que preguntarse si realmente esa persona, que cree tener el don de la escritura en sus manos, realmente pasó por una universidad, si pasó por un colegio, si su profesora de gramática hizo bien el trabajo en primero o segundo de primaria.

Este tipo de personas son una prueba fehaciente del fracaso del sistema educativo y una desgracia para la lengua castellana, especialmente cuando se encuentran en posiciones de poder y tienen que enviar todo tipo de misivas. Son cartas que pondrían a don Miguel Antonio Caro a retorcerse en su tumba, y si sus correos electrónicos son remotamente representativos de sus capacidades como novelistas, el futuro de la literatura está maldito.