sábado, 29 de enero de 2011

Los novelistas wannabes

Hay una gran diferencia entre conocer el alfabeto, saber poner una letra junto a la otra para escribir palabras y hacerse entender, y saber Escribir, con mayúscula, saber utilizar esas palabras para dejar un mensaje, para contar una historia, mucho menos saber poner una coma, un punto, un punto y coma, una tilde.

No todo el mundo sabe escribir. No es un talento innato, es un oficio que hay que practicar, hay que ser autocrítico, editarse uno mismo, hay que leer, hay que hacer muchas cosas.

De ahí que sea una desgracia tan infinita encontrarse con gente que cree que porque puede poner una letra junto a la otra es inmediatamente un escritor.

Por eso cuando se reciben correos electrónicos donde una coma está mal puesta ("me veo en la obligación de, escribirte este correo"), o donde la ortografía, la puntuación y la separación de los párrafos brilla por su ausencia, hay que preguntarse si realmente esa persona, que cree tener el don de la escritura en sus manos, realmente pasó por una universidad, si pasó por un colegio, si su profesora de gramática hizo bien el trabajo en primero o segundo de primaria.

Este tipo de personas son una prueba fehaciente del fracaso del sistema educativo y una desgracia para la lengua castellana, especialmente cuando se encuentran en posiciones de poder y tienen que enviar todo tipo de misivas. Son cartas que pondrían a don Miguel Antonio Caro a retorcerse en su tumba, y si sus correos electrónicos son remotamente representativos de sus capacidades como novelistas, el futuro de la literatura está maldito.