Dentro del colorido abanico de gente infame que hay en el universo, existe una especie que llama la atención dentro de su infamia: las que no tienen carácter.
Estas pobrecitas o pobrecitos únicamente cargan en sus espaldas la responsabilidad de ser débiles lacayos, perennes ovejas buscando a qué amo servir. A veces ese amo es un hermano o hermana, a veces es un jefe, a veces es una secretaria gritona con jartera de hacer su trabajo.
En cualquier caso, estas personitas son infames por transitividad. Son personalidades débiles, casi insignificantes, que como parásitos se adhieren a entes más fuertes de su ecosistema y como las sanguijuelas que son se alimentan de los desechos de sus organismos anfitriones.
Esto hace que, dentro de sus pequeñas mentes estrechas sean capaces de mentir, calumniar, engañar e inclusive vandalizar propiedades ajenas con el fin de congraciarse con sus amos.
Por supuesto, esta ralea de personas no está libre de sus propias culpas, y como en toda relación simbiótica, los esclavos reciben el apoyo de sus amos para encubrir sus crímenes.
Ejemplos de estos personajes abundan en la cultura popular: Peter Pettigrew, el popular 'Wormtail' de Harry Potter; Lindsay, del dúo Marley and Lindsay en The New Adventures of Old Christine, las hienas de Skar en el Rey León, y Waylon Smithers, de Los Simpson.